martes, 9 de febrero de 2016

Cuidado con las ofertas trampa del tipo "Sácate el carné de conducir por x euros"


Recientemente os hablamos del descenso de los nuevos carnés de conducir. Es lógico, el coste de sacar el carné ha subido y el poder adquisitivo baja, luego hay menos alumnos. Eso propicia que las autoescuelas recurran a técnicas de ética muy reprobable: hacer ofertas de “sácate el carné por xeuros”, aunque no haya nada ilegal en ello.
Pongamos las cosas en su sitio. Cada alumno tiene un precio diferente, porque cada uno necesita un número de clases mínimo, dependiendo de sus habilidades/torpeza, edad, alguna experiencia ilegal previa o suerte. Por esohablar de precios sin conocer al alumno es prácticamente cometer un fraude, y otra cosa, las tasas de la DGT siempre van aparte.
El alumno, normalmente, busca el precio más bajo. De acuerdo, es comprensible. Ahora bien, cuanto menor sea el precio, menor puede ser la calidad de su formación, y eso puede suponer una fuente infinita de problemas en su vida como conductor. ¿Y qué pasa con la calidad de la formación?

¿Sacarse el permiso de conducir es caro?

La respuesta es rotundamente NO. Los que sabemos lo que cuesta mantener un coche y sus gastos, también sabemos que el carné es un gasto más. No todos tenemos un padre millonario que nos regale el coche y nos pague todos sus gastos, los demás tenemos que apoquinar parcial o totalmente sus costes.
Tener un coche de verdad sí que es caro, pero lo asumimos, recordad el ejemplo del Honda Civic de Morrillu. Nos gastamos miles y miles de euros solo por tener un coche en propiedad, hasta nos permitimos el “lujo” de gastar de 3.000 a 6.000 euros solo por hacer los primeros 10.000 km (devaluación). Pero nada, nos quejamos de que el carné es caro, y entonces las sirenas se ponen a cantar.
“Sácate el carné con 12 clases”“Por 300 euros vete de vacaciones conduciendo”“Precios sin competencia”. ¿A que a todos nos suenan estas ofertas? Nadie compite por la CALIDAD de la formación, solo por el PRECIOLuego nos quejaremos el resto de nuestra vida de lo mal que conducen los demás.
No hay que buscar solamente aprobar un examen
Constantemente nos estamos quejando de que la gente conduce mal, que no hay educación (vial o de cualquier clase), que en Alemania se puede ir a 200 km/h con seguridad, que de Pirineos para abajo se conduce con esa parte del cuerpo que sirve para apoyarse en el excusado, etc.
¿Por qué protestamos y pataleamos si nosotros mismos fuimos los primeros que queremos el carné al mínimo precio posible? A veces hablamos de las autoescuelas como lugares donde nos espera la secretaria con un Colt 1911, nos encañona y nos dice “Suelte la pasta”. Además de cobrar, también se dedican a enseñar, al menos en la mayoría de autoescuelas.
Este tipo de ofertas deberían ser investigadas. Se debería incentivar mediante una campaña institucional que cada uno tiene unas necesidades (la CNAE ha hecho lo propio). Hay gente que partiendo de cero con 12 clases tiene el carné. También hay gente que con 70 clases demuestra que lo conveniente para la humanidad sería regalarle un abono transportes vitalicio.
Me parece muy legítimo ahorrar a igualdad de formación. Yo suelo decir que elegí autoescuela por los ojos verdes de la recepcionista, porque en mi zona los precios estaban pactados y había diferencias de 10 euros presupuestando 30 clases. Pero qué ojos tenía la chavala….
Volviendo a cuestiones más serias… el carné nos costará lo que nos tenga que costar. Cuando venga la primera letra del seguro sabremos lo que es el dolor. También nos dolerá cuando toque hacer la distribución, comprar cuatro ruedas, la primera multa, el “numerito”, la franquicia del todo riesgo con el primer golpe propio, etc.
Lo digo porque como bien apuntó Esteban Viso en Circula Seguro, tan culpable es el que tira el anzuelo como el que pica. Cada cual debe hacer su presupuesto, con tres variantes: optimista (15-20 clases), realista (20-40 clases) y pesimista (unas 60 clases). Y no racanear, que el ahorro puede salirnos carísimo.
Si vas a sacarte el carné, esto te interesa
Pongamos un ejemplo. Si nos ceñimos a lo que nos pedirán hacer en el examen, no practicaremos ninguna frenada de emergencia con esquiva. Eso puede suponer tan solo una rotura de morro. A terceros, más de 1.000 euros de broma, o lo que haya que palmar de franquicia en un todo riesgo. Y esa clase no habría llegado a 50 euros.
Mi consejo personal es que te gastes lo que haga falta, y que si vas apurado, ahorres más. Luego lo agradecerás, y tu bolsillo también. El coche es un pozo de gastos inimaginable y el carné tan solo es el comienzo. Si no aceptas esto, transporte público, taxi, o que te lleven. No hay nada de malo ni de denigrante en ello (aunque es más aburrido).
Tampoco tengas prisa por sacarte el carné. Si no te lo sacas en verano, Alsa o Iberia te pueden llevar de vacaciones igualmente. Es recomendable no dejarlo para el último momento. Huye de ofertas trampa, que del precio ofertado al que pagues puede haber mucha diferencia, pero lo realmente importante es lo bien que te formen, no cuánto pagues.

Insisto en que estas ofertas se ajustan a la legalidad, nos guste o no. Ofertan una cosa y si se cumplen todas las condiciones (hay que leerlo todo), pues eso va a costar. Ahora bien, es una necedad total asumir que vamos a sacarnos el carné solo con las clases de la oferta, no hay que ser tan pesetero.
Si aún así hay alguien decidido a usar estas ofertas, adelante, pero antes, hay que pedir más información. Hay que contemplar varios presupuestos, como ya he dicho antes, y así saber el precio real por el que puede salir todo. Lo que se trata es de no ser ingenuo, y que luego no vengan las sorpresas.
Es más, al poco de haber obtenido el carné, lo suyo es realizar cursos de conducción segura, y no dejar que nuestras manías se apoderen de nosotros, y mucho menos coger las manías de los demás. Cualquiera puede conducir mal, pero conducir bien marca la diferencia entre el que sabe y el que cree que sabe.
ENLACE: m.motorpasion.com 

La publicidad engañosa, en contra de la seguridad vial

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Últimamente me siento justiciero, o mejor dicho, sensible con la justicia y la injusticia, y también con el afán que existe, que se ve y se conoce, de tratar de conseguir “duros a cuatro pesetas”, de conseguir títulos a “mitad de esfuerzo”, o bien de engañar a los demás, simple y llanamente. Y entonces me encuentro una noticia en la que se dice que hoy en día existenautoescuelas que tienen ofertas de formación engañosas.
La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha hecho público su malestar por la proliferación de ofertas engañosas, de falsas promesas y en general del bombardeo a la línea de flotación de la seguridad y educación vial básicas. Y claro, en eso estamos totalmente de acuerdo. Folletos que prometen costes que sabemos positivamente que “no puede ser”, conceptos que luego surgen sin previo aviso y engordan la factura final, expectativas no cumplidas y muchas cosas más. Cosas de las que por desgracia hemos oído hablar.

Dos caras de la misma moneda

Claro que no solo las autoescuelas que pueden cometer ese tipo de fraude (al menos fraude por omisión), o que echan esos cebos, tienen la culpa de la situación. Si, ellos muestran ante el consumidor (el alumno) que es posible “sacarse el carnet” en dos semanas con plenas garantías, sin salir de casa, que se aprende lo mismo y que… entre nosotros, te están cobrando de más en otros sitios, tú sabes a qué me refiero.
800px-shredded.jpgEl desenlace del timo: has comprado papeles rotos
La culpa no es solo del que pone el cebo, sino que es también del que pica, se lo come, lo digiere y luego lo defiende porque se ha ahorrado una pasta. Ay, hijo, no solo te has ahorrado una pasta sino que te has ahorrado conocimientos y te has ganado más boletos del sorteo de malas acciones en carretera, ciudad, o lo que sea, además de que no es posible que tengas 100% claros todos los conceptos teóricos, que tengas la soltura necesaria de las prácticas que has escaqueado… en fin. Tú también, culpable. Y no, no tienes que ser informado antes de que puede que te engañen.
En estas cosas siempre hay dos puntos: la del que ofrece un servicio por menos de lo que cuesta (cebo) y la del que lo acepta, mirando hacia otro lado aunque sepa que la formación tiene un coste. Perdonadme la comparación, pero siempre lo pongo de ejemplo muy gráfico: en el timo de la estampita hay timadores y timados. Los timadores parecen los malos, y son los que finalmente son detenidos si los atrapan, pero realmente el timado ve con buenos ojos engañar al tonto que lleva las “estampitas”. ¿Quién es culpable?
En la época que vivimos, la era de la información, quien no quiere ver, no verá. Pero no se podrá (o no se debería poder) esgrimir el argumento de “yo no lo sabía”, “hay que ver cómo me han engañado”. Desde hace muchos años existen las organizaciones de consumidores, desde hace más años se insiste en comparar antes de comprar. Se insiste, se insiste,… y sigue habiendo casos de supuestos engañados. Si llega el momento en que no sabemos si nos conviene el contrato de la autoescuela, nadie nos apunta para que firmemos y paguemos. Siempre podemos parar, reflexionar y evaluar.
Y si realmente te presionan para que firmes y empieces a pagar, ¿no te huele mal? Consejos directamente de la CNAE:
aconseja al alumno que se informe acerca de todo lo relacionado con el centro, que se asegure de que los importes son los especificados en el contrato, que pida todos los justificantes, que resuelva todas sus dudas con el profesor y que, en caso de tener quejas, exija las hojas de reclamaciones
Son consejos, que no órdenes. Son cosas razonables, que cualquier de nosotros podemos aplicar a cualquier cosa: el precio del pan, los contratos con las operadoras de telefonía, la letra pequeña de los concursos o de las ofertas para listos… Está en nuestra mano conocer todo lo que supone un contrato porque una vez que firmemos habremos firmado (si son listos) que hemos leído de cabo a rabo todas las condiciones del mundo mundial. Y luego a reclamar al maestro armero.

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