lunes, 26 de octubre de 2015

Examinadores de Tráfico. Por Manuel Burgos Toimil.

Me hago eco del artículo de opinión

del Sr. Manuel Burgos Toimil en el Atlántico de Vigo.


Se ve que es costumbre en este país opinar sobre cualquier tema,

con una banalidad y una frivolidad que asusta.


Y el problema de tratar la Educación, la Formación y la Evaluación Vial

de esa manera es que nos cuesta a todos los españoles

muchas víctimas mortales al año.


¿En qué se basa, Sr. Burgos, para decir que en este país no se conduce mal?

Personalmente creo cada vez con más firmeza que existe algo divino ahí arriba.

Y se lo dice un ateo.

Pocos Siniestros Viales ocurren con lo mal que se conduce.



¿Qué todo conductor conoce a la perfección las normas de tráfico?

¿Sabe usted que el 97% de los conductores actuales no aprobarían

el examen teórico para obtener el permiso de conducir?

Está visto que no lo sabe.

Y no quiero ni pensar si les realizáramos el examen práctico.


Y después de haber pagado un pastón.

¡¡¡ Están los precios a niveles de hace veinte años !!!

El trabajo de los Profesores y Directores de Formación Vial

es una tarea muy compleja,

que precisa de mucha formación,  preparación, dedicación y vocación.

Por no hablar de los costes de los Centros de Formación Vial.

Los costes que soportan los Centros de Formación Vial
no están a esos niveles de hace veinte años.


Y respecto a la entrega del resultado por parte del Examinador, ha de ser "in situ".

Es un problema gravísimo el tema de las agresiones a los Examinadores,

pero la solución no pasa por no dar las explicaciones y el resultado.


La Evaluación Final ha de tener un carácter Pedagógico y Didáctico,

para que el Proceso de Enseñanza/Aprendizaje se complete

y goce de unos niveles de Calidad Altos.


Aparte de que el Reglamento General de Conductores así lo especifica

en su Anexo VIII, párrafo A, punto 5.


Hay que demandar seguridad.

Y existen varias fórmulas.


Una podría ser la que usted indica, grabar los exámenes prácticos.

La tecnología actual lo permite sin muchas complicaciones.

Los Profesores de Formación Vial estaríamos de acuerdo en implantar esta medida,

pero, ¿y los Examinadores, estarían dispuestos?


Otra posible solución que las explicaciones y los resultados se entregaran

al finalizar la Jornada en algunas dependencias con presencia de Seguridad,

Pública o Privada.

Y si el trabajo de Examinador de Tráfico tiene peligro que no está pagado,
entonces, el de Profesor de Formación Vial,
¿qué grado de peligrosidad tiene?
¿Y está pagado?


Soluciones hay. Voluntad, poca.

Y opiniones sin fundamento y desconocimiento, muchas.

Y hacen mucho daño a la Educación, Formación y Evaluación Vial.





Examinadores de Tráfico


Pues, dilecta leyente, la supongo enterada de la bulla que tienen montada los examinadores de Tráfico, entre cuyas reivindicaciones está la de no dar el resultado del examen, personal e inmediatamente de la finalización del mismo, al examinando, pues ello genera riesgos para su integridad personal. Lo que debe ser un añadido más al de ir en manos de un desconocido cuya capacidad al volante está pendiente de determinarse; cuando de todos es sabido como puede llegar a cambiar uno cuando se sube al buga.

Sinceramente, creo que en nuestro país no se conduce mal. Todo automovilista con permiso de conducción conoce a la perfección las normas de Tráfico y los hay verdaderos doctorandos, otra cosa es que no siempre las cumpla y, así, a veces se crea Fittipaldi y utilice la carretera como un circuito de carreras y, otras como un paseante en dromedario por las dunas de Namibia, formando unas caravanas del copón. Pero si tenemos en cuenta la cantidad de los que circulan sin el permiso, nos asalta la sospecha de si ya nacemos con un chip especial para esto de los rodantes. El aparcamiento entre columnas en el parking  o entre el contenedor y el paso de cebra suele ser impecable. En su haber hay que destacar la falta de respeto a la distancia con el conductor que le precede y el frenético uso del pito para intimidar o reprobar a otros, convirtiéndose bien en el diablo sobre ruedas o justiciero del asfalto. 

La frustración por no conseguir el aprobado, cuando se ha pagado un pastón, cuando el carné se precisa para poder ser cogido en un empleo y más si ya eres repetidor, puede generar momentos de violencia contra el examinador y de hecho se producen este tipo de enfrentamientos y no solo verbales. Creer que aquél peca de imparcialidad, y siendo que su decisión es inapelable, también contribuye a esas reacciones de agresividad.

La solución no está sólo en que el fallo se comunique en frío, sino en que al que han suspendido le quede clara constancia de los errores en que ha incurrido y no sólo porque le informen de palabra o por escrito, sino entregándole una grabación de su conducción, para que a su vez le sirva de estudio para corregirse. La otra solución sería que el examen práctico lo realice un tribunal, pero eso parece más costoso y de difícil articulación. Pero tampoco le resulta estimulante comprobar como los que ya tienen el permiso adelantan al coche de prácticas sin respetar los límites de velocidad e incurriendo en otras infracciones con general impunidad, y se pregunta para qué tanta exigencia; cayendo en la falsa creencia de que luego va a poder hacer lo que le dé la gana.

En cualquier caso, son muchas las profesiones que entrañan riesgo y ello, como suele decirse, les va en el sueldo, siempre que el sueldo sea acorde; que nunca lo es. En unas, el peligro procede de agentes externos (bomberos, albañiles…) y otras de los propios semejantes (policías, médicos, profesores…) En mi paso por la Universidad, en los exámenes orales, sin grabación, siempre me quedaba la duda de si habría sido justo, sobre todo cuando se me presentaban los alumnos a la revisión de examen y no tenía ningún medio probatorio para refutar sus reclamaciones salvo cuatro apuntes que había conseguido anotar de cada intervención, y corriendo el riesgo de ser denunciado por discriminación de género  (más del 80% eran mujeres) incluso por racismo (algunas eran de color. Vamos de color negro.); pero ese es un problema al parecer ya superado y que podría servir de orientación para los exámenes de conducción.

Para usted, dice, dilecta, el problema está en cómo comportarse en las glorietas, y lo peor es que entre los mismos profesionales no hay consenso sobre la correcta interpretación de la Ley. Eso de tener que cogerla por la parte más exterior cuando lo que pretendes es salir por el lado más interior y luego rodear a lo que van hacia tu lado opuesto, hace dudar si ese capítulo no lo habrán copiado del Congo belga.

ENLACE: www.atlantico.net

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